Ciencia Ciudadana

Aitana Oltra

Entrevista a Aitana Oltra


Coordinadora científica del proyecto de ciencia ciudadana Mosquito Alert (www.mosquitoalert.com), anteriormente AtrapaelTigre. Licenciada en ciencias ambientales, experta en sistemas de información geográfica (SIG) y máster europeo en gestión ambiental. Me apasiona la ciencia ciudadana, especialmente cuando engloba participación ciudadana, gestión medioambiental y geografía. ¡Y todo ello rociado con ciencia! Trabajo en un grupo de investigación ICREA asociado al Centro de Estudios Avanzados de Blanes (CEAB-CSIC) y al Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales (CREAF).


He participado en Mosquito Alert desde su creación y desarrollo de la idea, a la búsqueda de fondos y recursos para llevarla a cabo, y en toda su evolución (que no ha sido poca). Cuando empezamos, teníamos que explicar qué era la ciencia ciudadana (y quizás también teníamos que explicárnoslo a nosotros mismos). Ahora es una gozada ver como se ha difundido el concepto y descubrir la cantidad de iniciativas que se están llevando a cabo. También he participado en otros proyectos en colaboración con otros grupos de investigación, como Bee-Path (
http://bee-path.net), el proyecto “Ciencia ciudadana, educación e investigación” (
http://www.recercaixa.cat/ca/EspaiCienciaISocietat/Projectes/2013/Josep_Perellx) o la “Oficina de Ciencia Ciudadana de Barcelona” (
http://www.barcelonalab.cat/ca/oficines-dinnovacio/cciutadana/). Formamos parte de la Asociación Europea de Ciencia Ciudadana (ECSA) y de la Asociación de Ciencia Ciudadana de EEUU (CSA).


Cualquiera puede participar. Pero obviamente siempre hay un mínimo de conocimientos, aunque creo que es como cuando alguien juega al tenis o a un juego de mesa. Antes de empezar, si quieres hacer algo un poco decente, es necesario conocer las reglas del juego, que pueden ser mínimas. Lo mismo pasa con la ciencia ciudadana: es necesario saber qué hay que hacer, de qué manera y para qué. El reto es comunicar de manera clara, interesante y entretenida estas reglas del juego.


Todo es posible, y como en cualquier cosa, depende de la motivación que uno tenga (y a veces de la suerte). En general, creo que la potencia de la ciencia ciudadana reside más en lo que podamos descubrir como comunidad o colectivo, que lo que pueda aportar en particular una persona, aunque siempre hay excepciones.


Muchos. Me han sorprendido varias personas que han hecho descubrimientos importantes en el Marco de Mosquito Alert, incluso antes de que nosotros iniciáramos el proyecto (
http://www.um.es/analesdebiologia/numeros/36/PDF/36_2014_16.pdf). Lo que faltaba era una plataforma para ponernos en común y visibilizar lo que ellos ya sabían. También me han sorprendido muy gratamente los niños y las comunidades escolares. Si consigues motivarles, es grandioso lo que pueden llegar a hacer. Hemos tenido experiencias en las que escuelas no solo han recogido datos de gran calidad, sino que además a través de la experiencia científica están trabajando como catalizadores de un cambio social y ambiental.


Creo que la ciencia ciudadana es más una metodología, una manera de trabajar, un conjunto de herramientas, una filosofía… y por ello creo que (¿casi?) cualquier campo puede ser de interés para la ciencia ciudadana. Simplemente hay que encontrar la manera. ¿Quién hubiera dicho que estudiar cómo las proteínas se estructuran (
https://fold.it/portal/) podría ser un proyecto de ciencia ciudadana exitoso? De todos modos, eso no significa que todo tenga que ser ciencia ciudadana, ¡off course! Sí que podemos hablar de una ciencia de la ciencia ciudadana, como por ejemplo demuestra la reciente aparición de la revista científica sobre métodos de ciencia ciudadana (
http://theoryandpractice.citizenscienceassociation.org/). Creo que cualquier experiencia tanto positiva como negativa y las herramientas que estamos desarrollando entre todos pueden ser aplicables a otros proyectos, y deben ser compartidas para que así no tengamos que reinventar la rueda cada vez. De hecho, desde muchos proyectos de ciencia ciudadana se trabaja activamente para compartir el trabajo hecho y así beneficiar mutuamente los distintos proyectos existentes (ver por ejemplo el trabajo de la ECSA).


La ciencia ciudadana, de manera natural, adopta características de ciencia abierta o de investigación e innovación responsable. Al abrir un proyecto de investigación a la ciudadanía, en cualquiera de sus niveles (capacidad de computación, recolección de datos, aportación de hipótesis, etc.) es necesario, obviamente, abrir la ciencia: contar qué se hace, para qué, de qué manera y finalmente, contar qué se ha conseguido y compartir los resultados. Este proceso de apertura expone también los objetivos de investigación a la discusión y crítica pública, acercándolos también a conceptos de “innovación” y/o “responsabilidad”.


¡Hay muchas! Para resaltar alguna, creo que tiene un papel importante en la percepción pública de la ciencia y de sus profesionales. En experiencias de ciencia ciudadana con colegios, los niños y niñas se han sorprendido positivamente al ver a mujeres científicas, y han valorado muy positivamente este acercamiento humano a estos/as profesionales, que a menudo se perciben como personas extrañas, alejadas y escondidas de la sociedad. Por otro lado, podemos avanzar descubrimientos o llegar a hacer cosas que sin la participación ciudadana necesitaríamos muchos años o muchos recursos. Un ejemplo sería el de la computación distribuida (
https://boinc.berkeley.edu/).


- Participar en una causa común que genere empatía o que sea cercana a los problemas generales, como por ejemplo la lucha contra el cáncer, el control de especies exóticas invasoras, etc. - La diversión o el aprendizaje de temáticas que tradicionalmente están alejadas de nuestras vidas cotidianas o que tenemos difícil acceso como ciudadanos. Por ejemplo, poder observar imágenes de satélite y clasificar estrellas como en el proyecto Galaxy Zoo (
https://www.galaxyzoo.org/). - La curiosidad general y el contacto con investigadores puede ser ya una motivación en sí.


- El desconocimiento de la existencia de un proyecto - La falta de tiempo, confusión o la pereza por entender las reglas del juego antes de participar, ya que requiere un esfuerzo previo en muchos casos - La falta de retorno o la sensación de que esto que hago no sirve para nada.


- Herramientas y metodologías comunes. Nos enfrentamos todos a problemas similares, y sería bueno tener herramientas comunes y accesibles que nos ayudasen a avanzar sin tener que reinventar la rueda cada vez. - Marcos de financiación específicos (o vía libre a la ciencia ciudadana en marcos de financiación científica tradicionales) ya sea para iniciar correctamente un proyecto, o para mantenerlo vivo y darle recorrido. - Apoyo para la internacionalización. En España la producción es inmensa pero nuestro impacto a nivel internacional es seguramente más escaso.


Creo que positivamente, por muchas de las razones nombradas anteriormente.


Veo diferencias regionales. Mientras que en algunas zonas se están llevando a cabo muchos proyectos, en otras la ciencia ciudadana no parece tener mucha relevancia aún.


Ni una ni la otra y ambas a la vez. Todo depende del proyecto, los objetivos, la capacidad de movilizar recursos disponibles, el éxito de estos, etc.


No me queda clara la pregunta. En cualquier caso, considero que varias experiencias llevadas a cabo en procesos educativos han sido muy positivas, aunque también ha habido casos en los que el impacto se ha visto reducido porque no estábamos preparados para modificar radicalmente la manera de trabajar (tanto desde los proyectos de ciencia ciudadana como desde colegios e institutos). Creo que el impacto en el futuro puede ser muy positivo.


Por ejemplo, entre ciencia ciudadana y educación, en
https://cciutadana.wordpress.com/estudi-de-limpacte-dels-pilots/. Estoy segura que en un futuro podremos leer muchos estudios agrupados aquí.
http://theoryandpractice.citizenscienceassociation.org/articles/


La globalización y las nuevas tecnologías han revolucionado la ciencia ciudadana y seguramente seguirán haciéndolo. Hoy en día es muy fácil participar desde Barcelona en un proyecto de biodiversidad global simplemente con nuestro teléfono móvil y conexión a internet. Y creo que con el tiempo será cada vez más accesible para una comunidad no académica iniciar un proyecto de ciencia ciudadana, gracias a la disponibilidad de herramientas y metodologías, como por ejemplo se persigue en Public Lab (
https://publiclab.org/).


Creo que cada proyecto aporta unas particularidades que otros no aportan, hay muchos que me encantan. Pero si nos ponemos subjetivos, a mí me gusta mucho la propuesta de Public Lab (publiclarb.org), ya que trabajan el empoderamiento ciudadano en cuestiones ambientales y la toma de decisiones basada en el análisis científico. Y aunque no es un proyecto, soy muy fan del blog personal de Muki Haklay:
https://povesham.wordpress.com/. ¡Si no quieres perderte nada de nada, tienes que leerlo!


Con más estándares que hoy en día y con herramientas más asequibles para el público general. Creo que será más fácil para una comunidad usar herramientas tecnológicas abiertas y gratuitas para empezar sus proyectos de ciencia ciudadana (recolectar datos, analizarlos, visualizarlos, etc). Y creo que cada vez será más difícil hablar de ciencia y de ciencia ciudadana porque será difícil diferenciarlo.

  • : Coordinadora científica del proyecto de ciencia ciudadana Mosquito Alert (www.mosquitoalert.com), anteriormente AtrapaelTigre. Licenciada en ciencias ambientales, experta en sistemas de información geográfica (SIG) y máster europeo en gestión ambiental. Me apasiona la ciencia ciudadana, especialmente cuando engloba participación ciudadana, gestión medioambiental y geografía. ¡Y todo ello rociado con ciencia! Trabajo en un grupo de investigación ICREA asociado al Centro de Estudios Avanzados de Blanes (CEAB-CSIC) y al Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales (CREAF).
  • : He participado en Mosquito Alert desde su creación y desarrollo de la idea, a la búsqueda de fondos y recursos para llevarla a cabo, y en toda su evolución (que no ha sido poca). Cuando empezamos, teníamos que explicar qué era la ciencia ciudadana (y quizás también teníamos que explicárnoslo a nosotros mismos). Ahora es una gozada ver como se ha difundido el concepto y descubrir la cantidad de iniciativas que se están llevando a cabo. También he participado en otros proyectos en colaboración con otros grupos de investigación, como Bee-Path (http://bee-path.net), el proyecto “Ciencia ciudadana, educación e investigación” (http://www.recercaixa.cat/ca/EspaiCienciaISocietat/Projectes/2013/Josep_Perellx) o la “Oficina de Ciencia Ciudadana de Barcelona” (http://www.barcelonalab.cat/ca/oficines-dinnovacio/cciutadana/). Formamos parte de la Asociación Europea de Ciencia Ciudadana (ECSA) y de la Asociación de Ciencia Ciudadana de EEUU (CSA).
  • : Cualquiera puede participar. Pero obviamente siempre hay un mínimo de conocimientos, aunque creo que es como cuando alguien juega al tenis o a un juego de mesa. Antes de empezar, si quieres hacer algo un poco decente, es necesario conocer las reglas del juego, que pueden ser mínimas. Lo mismo pasa con la ciencia ciudadana: es necesario saber qué hay que hacer, de qué manera y para qué. El reto es comunicar de manera clara, interesante y entretenida estas reglas del juego.
  • : Todo es posible, y como en cualquier cosa, depende de la motivación que uno tenga (y a veces de la suerte). En general, creo que la potencia de la ciencia ciudadana reside más en lo que podamos descubrir como comunidad o colectivo, que lo que pueda aportar en particular una persona, aunque siempre hay excepciones.
  • : Muchos. Me han sorprendido varias personas que han hecho descubrimientos importantes en el Marco de Mosquito Alert, incluso antes de que nosotros iniciáramos el proyecto (http://www.um.es/analesdebiologia/numeros/36/PDF/36_2014_16.pdf). Lo que faltaba era una plataforma para ponernos en común y visibilizar lo que ellos ya sabían. También me han sorprendido muy gratamente los niños y las comunidades escolares. Si consigues motivarles, es grandioso lo que pueden llegar a hacer. Hemos tenido experiencias en las que escuelas no solo han recogido datos de gran calidad, sino que además a través de la experiencia científica están trabajando como catalizadores de un cambio social y ambiental.
  • : Creo que la ciencia ciudadana es más una metodología, una manera de trabajar, un conjunto de herramientas, una filosofía… y por ello creo que (¿casi?) cualquier campo puede ser de interés para la ciencia ciudadana. Simplemente hay que encontrar la manera. ¿Quién hubiera dicho que estudiar cómo las proteínas se estructuran (https://fold.it/portal/) podría ser un proyecto de ciencia ciudadana exitoso? De todos modos, eso no significa que todo tenga que ser ciencia ciudadana, ¡off course! Sí que podemos hablar de una ciencia de la ciencia ciudadana, como por ejemplo demuestra la reciente aparición de la revista científica sobre métodos de ciencia ciudadana (http://theoryandpractice.citizenscienceassociation.org/). Creo que cualquier experiencia tanto positiva como negativa y las herramientas que estamos desarrollando entre todos pueden ser aplicables a otros proyectos, y deben ser compartidas para que así no tengamos que reinventar la rueda cada vez. De hecho, desde muchos proyectos de ciencia ciudadana se trabaja activamente para compartir el trabajo hecho y así beneficiar mutuamente los distintos proyectos existentes (ver por ejemplo el trabajo de la ECSA).
  • : La ciencia ciudadana, de manera natural, adopta características de ciencia abierta o de investigación e innovación responsable. Al abrir un proyecto de investigación a la ciudadanía, en cualquiera de sus niveles (capacidad de computación, recolección de datos, aportación de hipótesis, etc.) es necesario, obviamente, abrir la ciencia: contar qué se hace, para qué, de qué manera y finalmente, contar qué se ha conseguido y compartir los resultados. Este proceso de apertura expone también los objetivos de investigación a la discusión y crítica pública, acercándolos también a conceptos de “innovación” y/o “responsabilidad”.
  • : ¡Hay muchas! Para resaltar alguna, creo que tiene un papel importante en la percepción pública de la ciencia y de sus profesionales. En experiencias de ciencia ciudadana con colegios, los niños y niñas se han sorprendido positivamente al ver a mujeres científicas, y han valorado muy positivamente este acercamiento humano a estos/as profesionales, que a menudo se perciben como personas extrañas, alejadas y escondidas de la sociedad. Por otro lado, podemos avanzar descubrimientos o llegar a hacer cosas que sin la participación ciudadana necesitaríamos muchos años o muchos recursos. Un ejemplo sería el de la computación distribuida (https://boinc.berkeley.edu/).
  • : - Participar en una causa común que genere empatía o que sea cercana a los problemas generales, como por ejemplo la lucha contra el cáncer, el control de especies exóticas invasoras, etc. - La diversión o el aprendizaje de temáticas que tradicionalmente están alejadas de nuestras vidas cotidianas o que tenemos difícil acceso como ciudadanos. Por ejemplo, poder observar imágenes de satélite y clasificar estrellas como en el proyecto Galaxy Zoo (https://www.galaxyzoo.org/). - La curiosidad general y el contacto con investigadores puede ser ya una motivación en sí.
  • : - El desconocimiento de la existencia de un proyecto - La falta de tiempo, confusión o la pereza por entender las reglas del juego antes de participar, ya que requiere un esfuerzo previo en muchos casos - La falta de retorno o la sensación de que esto que hago no sirve para nada.
  • : - Herramientas y metodologías comunes. Nos enfrentamos todos a problemas similares, y sería bueno tener herramientas comunes y accesibles que nos ayudasen a avanzar sin tener que reinventar la rueda cada vez. - Marcos de financiación específicos (o vía libre a la ciencia ciudadana en marcos de financiación científica tradicionales) ya sea para iniciar correctamente un proyecto, o para mantenerlo vivo y darle recorrido. - Apoyo para la internacionalización. En España la producción es inmensa pero nuestro impacto a nivel internacional es seguramente más escaso.
  • : Creo que positivamente, por muchas de las razones nombradas anteriormente.
  • : Veo diferencias regionales. Mientras que en algunas zonas se están llevando a cabo muchos proyectos, en otras la ciencia ciudadana no parece tener mucha relevancia aún.
  • : Ni una ni la otra y ambas a la vez. Todo depende del proyecto, los objetivos, la capacidad de movilizar recursos disponibles, el éxito de estos, etc.
  • : No me queda clara la pregunta. En cualquier caso, considero que varias experiencias llevadas a cabo en procesos educativos han sido muy positivas, aunque también ha habido casos en los que el impacto se ha visto reducido porque no estábamos preparados para modificar radicalmente la manera de trabajar (tanto desde los proyectos de ciencia ciudadana como desde colegios e institutos). Creo que el impacto en el futuro puede ser muy positivo.
  • : Por ejemplo, entre ciencia ciudadana y educación, en https://cciutadana.wordpress.com/estudi-de-limpacte-dels-pilots/. Estoy segura que en un futuro podremos leer muchos estudios agrupados aquí. http://theoryandpractice.citizenscienceassociation.org/articles/
  • : La globalización y las nuevas tecnologías han revolucionado la ciencia ciudadana y seguramente seguirán haciéndolo. Hoy en día es muy fácil participar desde Barcelona en un proyecto de biodiversidad global simplemente con nuestro teléfono móvil y conexión a internet. Y creo que con el tiempo será cada vez más accesible para una comunidad no académica iniciar un proyecto de ciencia ciudadana, gracias a la disponibilidad de herramientas y metodologías, como por ejemplo se persigue en Public Lab (https://publiclab.org/).
  • : Creo que cada proyecto aporta unas particularidades que otros no aportan, hay muchos que me encantan. Pero si nos ponemos subjetivos, a mí me gusta mucho la propuesta de Public Lab (publiclarb.org), ya que trabajan el empoderamiento ciudadano en cuestiones ambientales y la toma de decisiones basada en el análisis científico. Y aunque no es un proyecto, soy muy fan del blog personal de Muki Haklay: https://povesham.wordpress.com/. ¡Si no quieres perderte nada de nada, tienes que leerlo!
  • : Con más estándares que hoy en día y con herramientas más asequibles para el público general. Creo que será más fácil para una comunidad usar herramientas tecnológicas abiertas y gratuitas para empezar sus proyectos de ciencia ciudadana (recolectar datos, analizarlos, visualizarlos, etc). Y creo que cada vez será más difícil hablar de ciencia y de ciencia ciudadana porque será difícil diferenciarlo.