Ingeniero en Telecomunicaciones, licenciado en Biología y Doctor en Ciencias Ambientales. Después de pasar unos años como profesor lector en la Universitat Politècnica de Catalunya, me incorporé en el Instituto de Ciencias del Mar, donde investigo y diseño nuevos sistemas de observación del medio marino. En los últimos años gran parte de esta actividad investigadora se ha centrado en tecnologías para desarrollar proyectos de ciencia ciudadana, vinculada al desarrollo de la plataforma Natusfera, en colaboración con otros centros y entidades (Real Jardín Botánico de Madrid, GBIF España, CREAF y la empresa Bineo). Participo activamente en dos asociaciones de ciencia ciudadana como miembro del comité directivo: la European Citizen Science Association (ECSA) y la Red Iberoamericana de Ciencia Participativa (RICAP).

¿Cuál es tu experiencia o relación con la ciencia ciudadana?

Mi experiencia como “científico ciudadano” empieza a mediados de los años 80, cuando empecé a colaborar con censos participativos de animales, sobretodo de aves. En aquella época no se conocía con esta denominación (me parece un buen apunte considerar la ciencia ciudadana como nuevas ideas sobre prácticas antiguas). Como investigador mis primeros proyectos internacionales, ya con la nueva denominación, empiezan en el 2012, con el primer observatorio costero basado en la participación ciudadana. Desde entonces estoy vinculado en diferentes líneas de investigación, así como en diferentes asociaciones (tanto la europea como la iberoamericana).

¿Crees que tu experiencia se podría llevar a otras áreas de conocimiento?

Sí. Mi trabajo se ha centrado más en el análisis y diseño de sistemas e instrumentos que facilitan el desarrollo de proyectos donde la gente puede participar. Hasta ahora mi investigación se ha vinculado con ciencia ciudadana aplicada a la monitorización medioambiental, pero podría expandirse a otros ámbitos de manera relativamente fácil.

¿Crees que hay gente fuera de la academia que puede llegar a la excelencia científica? ¿Hay casos de personas que te hayan sorprendido positivamente?

Sí, definitivamente hay varios casos de referencia. Un caso que me ha impresionado recientemente es una iniciativa en Colombia. He tenido la suerte de conocer a dos personas excepcionales que han estado trabajando conjuntamente durante muchos años en la Amazonía colombiana: Carlos Rodríguez, director de Tropenbos Colombia, y Luis Ángel Trujillo, pescador e investigador originario del río Caquetá. Junto con Confucio Hernández, indígena uitoto de Araracuara, biólogo y artista, han publicado recientemente el libro “Piraiba, ecología ilustrada del gran bagre del Amazonas” que recibió el Premio Nacional de Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible 2018 de la Fundación Alejandro Ángel Escobar. Su trabajo es un ejemplo de como el saber local, combinado con la una visión académica mucho más amplia de la convencional, nos permite descubrir algunos de los secretos de la piraiba (o lechero como lo llaman localmente) y conocer el mundo del agua de la Amazonia.

En general en los proyectos en los que trabajas, ¿cualquier persona puede aportar? ¿Se requiere algún tipo de formación o entrenamiento? ¿O habilidades especiales?

A mi entender la ciencia ciudadana debe ser lo más inclusiva posible, aunque en algunos casos nuestros proyectos requieren un mínimo de habilidades o infraestucturas. Por ejemplo, hemos desarrollado algunos instrumentos denominados DIY (acrónimo inglés de Do-It-Yourself, que se puede traducir como Hazlo-Tu-Mismo/a) que requieren un mínimo de formación y están orientados a que se puedan desarrollar en escuelas con la ayuda del profesorado o en “hacklabs”. Pero intentamos en muchos casos que los requerimientos sean mínimos o inexistentes: las plataformas en las que trabajamos se diseñan con el objetivo principal de romper cualquier tipo de barrera (económica, social o académica) para que cualquier persona o colectivo interesado pueda participar.

¿Cuáles son los principales factores de motivación que ves en los participantes? ¿Conoces factores de desmotivación?

La gente es diversa y eso se refleja también en los factores por los que pueden motivar a la participación: en muchos casos el factor principal es sentirse parte de una comunidad que trabaja en un objetivo común, la posibilidad de aprender también motiva mucho. En otros casos la motivación está vinculada con un cierto activismo social o ambiental, aunque también hay gente que simplemente le gusta participar para tener visibilidad en las actividades que realizan (como pasa en algunas redes sociales). En cuanto a la desmotivación, supongo que el factor principal es la falta de reconocimiento en el momento que se presentan los resultados: no hay nada mas decepcionante para la gente que se presente el proyecto en el que han participado sin que se les mencione o se les reconozcan sus contribuciones de alguna manera.

¿Cómo se relaciona la ciencia ciudadana con la “open science”? ¿Y con la “investigación e innovación responsable (RRI)?

La ciencia abierta (o “open science “) es un movimiento que tiene como objetivo principal asegurar la accesibilidad de las investigaciones científicas a cualquier persona interesada. En el caso de la “investigación e innovación responsable “(RRI), el objetivo es alinear mejor los resultados y el proceso de investigación con los valores, las necesidades y las expectativas de la sociedad actual. Creo que la misma definición de estos objetivos hacen evidente la estrecha relación entre estos dos conceptos y la ciencia ciudadana.

¿Cuáles son las principales promesas y oportunidades para la ciencia ciudadana?

Las promesas creo que están directamente vinculadas a los dos conceptos de la anterior pregunta: la ciencia ciudadana puede ayudar a hacer realidad la ciencia abierta y la investigación e innovación responsable. En cuanto a oportunidades, se está demostrando (aunque a veces cueste un poco aceptarlo) que la ciencia ciudadana es una fuente de información increíble y que puede abrir puertas a nuevos enfoques de investigación.

¿Cuáles son las principales barreras y dificultades?

La mayor dificultad reside en el escepticismo que existe todavía en una parte de la comunidad académica que ve la ciencia ciudadana como una especie de “divulgación 2.0”. Tenemos por delante la tarea de demostrar que a través de la ciencia ciudadana se pueden obtener resultados científicos tan buenos (o en algunos casos mejores) que los que se pueden obtener con aproximaciones científicas más convencionales. Otro de los retos es romper las barreras sociales, económicas, culturales o de conocimiento que pueden dificultar la participación de determinados colectivos. Estos retos los podemos tomar como desafíos para el desarrollo de nuevas iniciativas en proyectos de ciencia ciudadana.

¿Cómo cambiarías el sistema para que se fomentase mejor la ciencia ciudadana en España? ¿Qué echas en falta?

En España, y en otras partes del mundo, todavía hay gente que no considera la ciencia ciudadana como una disciplina o práctica científica más (con sus propias características y limitaciones, como cualquier otra disciplina). De todas maneras, esto va cambiando y una prueba de ello es que empiezan a consolidarse en España programas de financiación específicos para la ciencia ciudadana.

¿Cómo está afectando la ciencia ciudadana a la relación entre la ciencia y el conjunto de la sociedad?

Tanto para la ciencia como para la sociedad es bueno que haya una actitud abierta y receptiva antes los cambios. La ciencia ciudadana puede aportar muchas nuevas ideas y formas de entender tanto la sociedad como la ciencia y espero que algunas de estas ideas se consoliden en el futuro.

¿Ves alguna peculiaridad (para bien o para mal) en España? ¿Y en alguna de sus regiones/localidades?

Uno de los retos que tiene España es mejorar la financiación tanto de la ciencia como de la educación. La educación en especial debe mejorar sensiblemente, sobretodo en algunas comunidades, ya que hay diferencias importantes dentro del país. A pesar de ello, pienso que estamos acostumbrados a trabajar con pocos recursos y eso hace que, pese a limitaciones, existan iniciativas excelentes proyectos educativos (algunos directamente vinculados a la ciencia ciudadana).

La financiación de la ciencia es un problema, también se debate sobre su alineación con los mercados. ¿Cuál crees que es la posición de la ciencia ciudadana en estos asuntos? ¿Reduce costes (materiales/personales)? ¿Los incrementa (adaptaciones para trabajar en abierto, con participación pública, etc.)?

Otra de las concepciones erróneas que debemos cambiar es que la ciencia ciudadana es una “alternativa barata” (y por ello de menor calidad) a métods científicos más convencionales. La ciencia ciudadana tiene sus costes específicos, por ejemplo, en muchos proyectos se puede requerir la contratación de una persona especialista en gestión de comunidades para la coordinación los procesos participativos. Lo que sí que es cierto es que en general el impacto científico y social de la ciencia ciudadana es elevado en relación a los costes de los proyectos.

¿Qué relaciones ves entre ciencia ciudadana y educación?

Son dos conceptos muy ligados a mi entender. Los resultados en ciencia ciudadana dependen mucho del grado de implicación y la voluntad de participación de la gente y esto es algo que se puede fomentar mucho en las escuelas. El éxito futuro de la ciencia ciudadana dependerá en gran parte de la inversión que se haga en los programas educativos.

¿Tienes localizado estudios que analicen este tipo de impactos?

Un proyecto que me interesa particularmente es el nuevo proyecto europeo MICS. El título del proyecto se pude traducir como “Desarrollo de métricas e instrumentos para evaluar los impactos de la ciencia ciudadana en el medio ambiente y la sociedad”. Espero que los instrumentos que proporcione este nuevo proyecto permitan evaluar los impactos de la ciencia ciudadana de una manera mucho más efectiva y formal.

¿Cuáles son las principales tendencias globales (sociales/tecnológicas/políticas) que más influirán a la ciencia ciudadana?

En estos momentos nos enfrentamos a problemas ambientales serios que desembocan también en conflictos sociales y políticos con la amenaza del involucionismo ideológico y el auge de movimientos radicales. La sociedad y en especial la gente joven está reaccionando cada vez con más ímpetu, un ejemplo reciente lo tenemos en la joven activista sueca Greta Thunberg. Parte de la solución se centrará en las actividades colectivas y en eso la ciencia ciudadana puede jugar un papel importante.

¿Cuáles son tus proyectos de ciencia ciudadana favoritos (por creatividad, por impacto o por lo que sea)?

Como ya he mencionado anteriormente, me interesan particularmente los proyectos que sean lo más inclusivos posible. Un buen ejemplo de este tipo de proyectos es “Sapelli” (http://www.sapelli.org/) un proyecto de código abierto que permite crear aplicaciones basadas exclusivamente en iconografías, de manera que puedan participar gente que no sabe leer.  

¿Cómo ves la ciencia ciudadana en los próximos 10 años?

Pues espero ver grandes cambios. De hecho, los cambios ya se pueden percibir en los últimos 10 años y el futuro es tan sólo una extensión de esta tendencia. Pienso que la ciencia ciudadana se consolidará como una disciplina más y que vamos a ver algunos resultados de referencia histórica.

¿Hay cualquier otra cosa que quieras decir y que nos hayamos dejado de preguntarte?

Pues simplemente agradeceros la oportunidad de poder aportar mi visión personal de la ciencia ciudadana con esta entrevista y agradeceros todas las iniciativas que estáis haciendo para promover esta nueva disciplina en España.