Mi nombre es Alfonso Tarancón, actualmente soy Catedrático de Física Teórica en la Universidad de Zaragoza. Mi trabajo se centra en investigaciones sobre Física de Altas Energías, estudio y simulación de sistemas desordenados como los Spin Glasses, y en Sistemas Complejos. También imparto docencia en el Grado de Física de la Universidad de Zaragoza.

¿Cuál es tu experiencia o relación con la ciencia ciudadana?

En 2006 participé de forma muy activa en la creación del proyecto ZIVIS: se trataba de un proyecto de participación ciudadana basado en BOINC, para que los ciudadanos aportaran sus ordenadores para la simulación del comportamiento de Plasmas en Reactores de Fusión. La parte científica se desarrolló en colaboración con el Laboratorio Nacional de Fusión (CIEMAT, Madrid) y se hizo un hincapié muy especial en su divulgación para obtener un buen número de participantes. Para ello se contó con el apoyo del entonces alcalde de Zaragoza, Belloch, del rector y del director del Laboratorio de Fusión. Se logró la participación de hasta 20 mil ciudadanos de todas España y de muchos otros países, un hito muy importante. Este éxito nos llevó a crear la Fundación Ibercivis, de la que fui el primer Director, y a configurar y poner en marcha los primeros proyectos Nacionales y algunos de los primeros europeos con la nueva filosofía de Ciencia Ciudadana, donde los ciudadanos pasan a ser parte activa, casi en pie de igualdad, respecto de los investigadores profesionales. Actualmente no dirijo Ibercivis, pero sigo activamente en esta línea de trabajo.

En general en los proyectos en los que trabajas, ¿cualquier persona puede aportar? ¿Se requiere algún tipo de formación o entrenamiento? ¿O habilidades especiales?

No creo que sea sensato plantear que en todos los proyectos puede participar la ciudadanía de forma activa. Lo importante es dar la posibilidad de hacerlo en aquellos donde efectivamente hay una ventana de colaboración. Desde Ibercivis pusimos en marcha muchos de estos proyectos, y también desde la Universidad directamente. Digamos que en torno al 50% de los proyectos en que participo admiten participación ciudadana a diferentes niveles. La formación previa en general corresponde con estudiantes entre 12 años hasta estudiantes de doctorado.

¿Crees que hay gente fuera de la academia que puede llegar a la excelencia científica? ¿Hay casos de personas que te hayan sorprendido positivamente?

La aportación en un área científica concreta depende de la formación y también del entusiasmo y la dedicación. Me han sorprendido efectivamente personas que a la vista de ciertas investigaciones pueden aportar ideas realmente atractivas. Cuando estudiamos el movimiento del 15M a través de la actividad en twitter, generamos un Video que resulto viral en YouTube( https://www.youtube.com/watch?v=H5w4amBIHj4 ), donde se mostraban las interacciones entre usuarios. Alguien comentó en la Red “Parece un cerebro colectivo…”. Pues bien, esta idea era paralela a algunas investigaciones recientes en torno a la modelización de Redes Neuronales.

¿Cuáles son los principales factores de motivación que ves en los participantes? ¿Conoces factores de desmotivación?

La ciencia se entiende como una actividad que reporta un bien general, global al planeta, y desinteresado. Una actividad que supone un avance para toda la Humanidad. Esto es el principal factor que atrae a los ciudadanos. Proyectos médicos, energéticos, colaborativos… son especialmente atractivos. Peor también los basados en la obtención de conocimiento puro, como la investigación en supernovas, agujeros negros… en resumen la mejora del conocimiento humano sobre todo lo que nos rodea.

La principal causa de desmotivación es sin duda la falta de feedback por parte de los investigadores responsables de los proyectos: si no se transmite en lenguaje entendible, lo que ha significado la aportación ciudadana, los resultados, los logros… los participantes perciben que el proyecto y su participación carece de interés real, de atención en el lado de los investigadores.

¿Cuáles son tus propias motivaciones para hacer o potenciar la ciencia ciudadana? ¿Hay también algo que te pueda desmotivar?

La principal motivación es lograr que los ciudadanos puedan ejercer su derecho a participar en la investigación en la medida de sus capacidades.

La desmotivación es la complejidad de los procesos administrativos y las inmensas trabas legales para lograrlo.

¿Crees que tu experiencia se podría llevar a otras áreas de conocimiento?

Muchas áreas permiten sin duda la participación ciudadana activa… pero conviene ser conscientes de que no todas lo admiten, y debemos ser respetuosos con este hecho, no tratar de imponer artificialmente que todos los proyectos tengan esta componente. La investigación es diversa y compleja…

¿Cómo se relaciona la ciencia ciudadana con la “open science”? ¿Y con la “investigación e innovación responsable” (RRI por sus siglas en inglés)?

Sin open science no hay ciencia ciudadana.

¿Cuáles son las principales promesas y oportunidades para la ciencia ciudadana?

La incorporación masiva a Internet lo hace más viable. El acceso a Educación Superior genera una legión de personas formadas, con conocimientos más que suficientes.

¿Cuáles son las principales barreras y dificultades?

Sin duda las legales, y los medios económicos necesarios para poner en marcha la participación ciudadana.

 ¿Cómo cambiarías el sistema para que se fomentase mejor la ciencia ciudadana en España? ¿Qué echas en falta?

Resolver los temas legales, y aportar fondos para proyectos.